Querida Soledad

  • Yolanda

Querida soledad

Ahora que ya somos amigas quería escribirte para pedirte perdón.

Perdón por renunciar a ti durante tantos años, me dabas tanto miedo… supongo porque no te conocía, y como siempre, lo desconocido da mucho miedo.

No era capaz de ver que cuando estaba contigo era el momento de poder escucharme, de disfrutar de mí, que me mostrabas mis miedos e inquietudes, me revelabas mis sombras para poder transformarlas en luz.

¡Y es que yo no lo quería ver Soledad! Era duro ver hasta qué punto era una desconocida para mí, no conocía mis gustos, mis intereses, que es lo que me gustaba, lo que no, no sabía quién era… Y todo por no escucharte, por no compartir tiempo contigo.

Sólo oír tu nombre me estremecía, ¡no! ¡La soledad no es para mí! ¡No la quiero! Pues ala, la vida te pone en tu sitio para que aprendas lo que toca.

Viniste a mi encuentro en cuanto me separé, fuiste mi compañera constante, no me dejaste ni un día sola, y te pido perdón por odiarte en aquel momento, no te soportaba.

Arrancaste de mí todas las lágrimas que tenía, me hiciste vaciar toda la pena, la desesperación, el miedo, para ir llenándome poco a poco de pequeñas cosas que desconocía de mí, como mi capacidad de sobreponerme a las adversidades, mi autosuficiencia para mantenerme, mi fuerza para seguir adelante y sobre todo empezaste a darme calma, paz, tranquilidad… hasta que un día me di cuenta de lo importante que eras para mí, que ahora ya no sería capaz de vivir sin ti.

Poquito a poco me fuiste presentando facetas desconocidas para mí, me fuiste mostrando quien soy en realidad, mi propia esencia, mi YO sin máscaras, mi YO real y me fui poniendo poquito a poco en mi sitio, donde debía estar, en consonancia con mi ser, mi naturaleza, mi propósito de vida.

Y es por eso querida Soledad que ahora te busco, porque te quiero, porque no quiero pasar ni un día de mi vida sin sentirte a mi lado, porque sé que las dos juntas somos una, que siempre estarás conmigo y que sintiéndote cerca sé que no necesito más porque, querida Soledad, sin ti no puedo contactar con mi interior, no puedo sentirme, no puedo seguir siendo YO.

Querida Soledad, te pido perdón y te agradezco todo lo que has hecho `por mí, gracias por cuidarme durante estos años y por favor, no permitas que me aleje de ti nunca más.

Te quiero Soledad…