La importancia de decir NO

  • Yolanda

Empezar a decir NO es como dar un salto al vacío, a una dimensión desconocida para los que no lo hemos hecho nunca…

Y es tan necesario…

 

Recuerdo cuando empecé a hacerlo, me sentía tan culpable… ¿y por qué? ¿Qué pasa si dejo de hacer las cosas que no me gustan o que hago por satisfacer a los demás? ¿Qué pasa si empiezo a priorizarme a mí? ¿qué pasa si

dejo de hacer lo que se espera de mí y empiezo a hacer lo que realmente quiero? Pues pasa que aparece el miedo, el miedo al conflicto, a la no aprobación, a que deje de gustar…

Si os fijáis el objetivo está fuera, en los demás, en recibir el amor. Así que el problema está en la falta de autoestima y os voy a explicar el porqué.

Si yo digo SI cuando realmente quiero decir NO, por ejemplo, en ir a una cena que me han invitado y no me apetece, lo que estoy haciendo es que para que la persona que me invita no se enfade, no piense que no me importa, demostrar que soy su amiga, etc lo que estoy haciendo es buscar su amor, que ella esté contenta conmigo porque así me quiere.
Si le digo que no, me siento culpable, me siento mal, incluso a veces egoísta, porque no quiero quedar mal con ella, así que al final voy a la cena para que la otra persona esté bien aunque a mí no me apetezca.

Cuando esta conducta es así durante la mayor parte del día nos produce un desgaste impresionante, porque nuestra alma está cansada de hacer cosas que no son importantes para nosotros, no nos queda tiempo para hacer lo que nos apetece, no tenemos tiempo para nosotros, eso sí, tenemos una amiga contenta.

Esto en un ejemplo del día a día, si observamos las veces que decimos que Si cuando deberíamos decir que NO, nos daríamos cuenta de lo que llegamos a hacer sin que nos apetezca o simplemente sin decidirlo por nosotros, así que empieza a surgir en nosotros el cansancio, la tristeza, el estrés, la depresión o el no sé qué me pasa pero no estoy bien.

Hay aspectos mucho más importantes en nuestra vida que deberíamos revisar si lo hemos decidido desde el AMOR (porque yo así lo quiero) o desde el miedo (Por la aprobación de los demás).

Párate a pensar un momento honestamente si el trabajo que tienes es el que te gustaría tener, ¿lo has elegido conscientemente? O es la profesión que viene de familia, la que te da recursos seguros, la que te da comodidad, la que crees que mereces…

Tu pareja, ¿te aporta realmente lo que tú quieres? ¿es el tipo de relación que quieres tener? O la conservas porque por lo menos no estás solo/a, a ratos te satisface, no es posible encontrar a nadie perfecto, ya son muchos años juntos, es lo que crees merecer…

Tus hobbies, ¿te gustan realmente o los haces porque lo hace alguien más y así puedes compartir tiempo con ellos?

Y tantos aspectos más…

Como veis no es nada fácil decidir desde el amor, porque a veces no queremos hacer daño a los demás, lo que sí me gustaría es que tomarais conciencia de que ser el buen niño o niña que se espera de vosotros diciendo que SI a todo los demás puede hacer un daño que cuesta mucho de reparar.

Hay que empezar a practicar, empezad por pequeñas cosas, como simplemente antes de decir que SI a algo, de forma impulsiva, os paréis a pensar si realmente os apetece, y si lo sentís así podéis hacerlo, pero siendo conscientes de que no lo hacéis por vosotros.

Cuando veáis que la mayor parte del tiempo deberíais haber dicho que NO, os veréis con fuerza para empezar a decirlo sin necesidad de buscar ninguna excusa.

Decir NO no es ser egoísta, es quererse uno, es amor propio, es dejar tiempo para hacer lo que uno realmente quiere, es decidir desde el corazón, porqué él sabe lo que es bueno para nosotros, lo que merecemos, lo que necesitamos para crecer como personas.

Decir NO es protegerse de abusos, de situaciones que no nos convienen, de evitarnos un desgaste emocional importante.

Hay una cosa que me ayudó mucho para empezar a practicar y es la RESPONSABILIDAD DE CADA UNO, esto quiere decir que cada persona es responsable de lo que hace y de lo que siente, y no de lo que hagan y sientan los demás.

Esto quiere decir que yo no me voy a sentir mal si decido NO ir a tu cena, cómo reaccione la persona ante mi decisión es SU RESPONSABILIDAD, no la mía. Mi responsabilidad es encargarme de mi bienestar, de mi felicidad, de mi camino, no el de los demás.

Por suerte cada uno SÓLO ES RESPONSABLE DE SÍ MISMO.