Ama como si nunca te hubiesen herido

  • Yolanda

Gran frase, ¿verdad?

Hoy me apetecía dejaros con una reflexión…

Si pudiera amar como si nunca me hubiesen herido, ¿cómo amaría?

 

Quizás lo haría de una forma totalmente inocente, podría confiar 100% en mi pareja, sería más impulsiva, fresca, despreocupada, daría sorpresas, sería más detallista, amaría totalmente sin miedo… Amaría de forma incondicional!

Cada uno lo haría a su manera, pero al final ¡todos amaríamos SIN MIEDO!

Y ¿qué me impide AMAR SIN MIEDO? Piensa, piénsalo bien, piénsalo desde la compasión hacia ti mismo/a, sé amable contigo y contacta con lo que te ha herido hasta este momento durante toda tu vida… Las historias que has vivido hasta ahora, te han hecho contactar con la herida del abandono, del rechazo, el sentirte no merecedor de amor, no ser lo suficiente para alguien… Y aquí entra no sólo las relaciones de pareja, sino también las relaciones con los padres, aunque este tema merece un artículo a parte ?

Os imagináis que las relaciones de pareja fueran un laboratorio perfecto para crecer juntos? Donde se pudiera ser honestos el uno con el otro y poder exponernos sin miedo a que nos juzguen, para poder decir en un momento dado “esto me hace sentir dolor” “esto me hace sentir inseguro/a” “esto me da miedo” “no me siento cómodo/a con…” “para mí esto significa…” etc, etc… porque desde aquí la otra persona puede exponer su punto de vista y trabajar los dos para ir sanando las heridas juntos, de crecer juntos, de mejorar, de exponerse sin miedo el uno con el otro.

Y hay otra batalla que librar, lo que nos han vendido desde la infancia no es cierto, la historia de amor estereotipada. Un hombre no es un príncipe que tiene que rescatar a la princesa, ni la mujer el personaje débil a la que tienen que rescatar, a veces el hombre necesita ayuda igual que la mujer y la mujer es mucho más fuerte que lo que nos han hecho creer. Hay que salir de estos roles de pareja, tenemos que caminar juntos, a veces tira uno, a veces tira otro pero siempre juntos, respetando los ritmos y los procesos de cada uno, a veces podemos ayudar, a veces sólo podemos estar al lado de la persona para apoyarle, y esto, amigos míos, es muy difícil… Tenemos que aprender a aceptar que cada persona es un mundo, con su propio bagaje, con sus propias heridas y sus propios miedos, si aceptamos que somos dos, compartiendo un trozo del camino, que somos seres libres y completos con plena capacidad de hacernos felices a nosotros mismos, ahí, en ese momento, podremos AMAR SIN MIEDO.