No tengo un cuerpo 10, ¿y?

  • Yolanda

 No tengo un cuerpo 10, ¿y?

No tengo un cuerpo 10, ni soy como espera la sociedad que sea… y aunque lo pase mal cuando vaya a comprar pantalones, es una cosa que aprendo a amar.

Amo mi pelo, a veces largo, a veces corto, a temporadas rubio y ahora moreno... el que me hace cosquillas cuando lo mece el viento, el que me hace vivir despeinada después de hacer el amor, el que se alborota mientras danzo como una peonza… Amo mi pelo…

 

 

Amo mis ojos, Dios, ¡mis ojos! Me permiten ver un amanecer, a mi hijo crecer, a mi familia y amigos durante los encuentros, disfruto de los colores, de los libros que leo… Qué más da su color, que más da si se esconden detrás de unas gafas, ¡qué más da! Amo mis ojos…

Amo mis orejas, benditas orejas que escuchan un te quiero, una melodía sonar, la risa de un niño, un ¡cuidado! a tiempo y me salvan la vida… Qué más da si son grandes o pequeñas, de soplillo, pegadas… ¡Qué más da!... Amo mis orejas…

Amo mi nariz, con la que huelo el café recién hecho, unas flores en plena naturaleza, el olor a tierra mojada, la colonia de una persona amada, la que me da un olor que me trae un recuerdo… Qué más da si es chata, puntiaguda, grande o pequeña… ¡Qué más da!... Amo mi nariz…

Amo mi boca, con la que beso a la persona que quiero, con la que beso a mi hijo, a mi gente y a todos los que saludo, la que me alimenta, la que me hace disfrutar de un helado en verano y un chocolate caliente en invierno, la que me permite decir un Te Quiero, un te echaba de menos… qué más da si es grande o pequeña, labios finos o gruesos, dientes alineados o sobrepuestos… ¡Qué más da!... Amo mi boca…

Amo mis brazos, con los que abrazo a mis seres queridos, los que sujetan la mano de un niños o entrelazan los dedos de la persona amada, con los que cojo los regalos que me da la vida, con los que puedo escribir estas líneas, sujetar un libro, cocina, tocar un instrumento, practicar un deporte… Qué más da si son largos o cortos, anchos o finos, desgarbados o gráciles… ¡Qué más da!... Amo mis brazos...

Amo mi tronco, mi pecho capaz de albergar tanto amor, de alimentar a un bebé, de dar placer a un hombre… mi vientre, que puede albergar a mi hijo durante 9 meses y permitir la vida, mis órganos internos, que me mantienen con vida de forma autónoma sin tener que dedicar ni un solo pensamiento a ello, mis órganos sexuales, con la capacidad de crear una nueva vida, de darme y dar placer, de poder comunicarme con otra persona a través del sexo y disfrutar de él, mi culo, que me permite sentarme en un campo de hierba o en las rodillas de una pareja… Qué más dará si tengo el pecho grande o pequeño, si ya está caído o sigue terso, si mi vientre ya no volverá a estar plano, si hay una cicatriz que marca el nacimiento de un hijo o las batallas ganadas en la vida… ¡Qué más da!... Amo mi tronco…

Amo mis piernas, que me llevan al encuentro de una persona amada, que me sujetan de pie mientras me dan un abrazo, que corren carreras con los niños, que chutan pelotas, que caminan junto a un anciano, que se agachan para poner la mejilla a un niño que te da un beso o acariciar un perro… qué más da si son largas o cortas, gordas o finas, con celulitis o cicatrices… ¡Qué más da!... Amo mis piernas…

Amo mi cuerpo entero porque me permite estar en esta vida, vivir y disfrutar de los días que este en este mundo, junto a las personas que quiero, riendo, llorando, amando, bailando, jugando y sintiendo, porque no nos engañemos, da igual cómo sea nuestro cuerpo, lo que importa es que estamos VIVOS!!!